¡Dime amada como hacerte!
y pieza a pieza ensamblarte
¡Dime pues amada amada!
ya que sin el dichoso aliento de tu palabra
tan benevolente esencia será desperdiciada.
¿Existe acaso en este mundo, máquina tal para crearte?
¡Pues os necesito a ti, aquí y ahora!
Para encontrar en tus labios el sustento
y eternamente con cada uno de mis sentidos codiciarte.
jueves, 2 de septiembre de 2010
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