¿Que es lo que vuelve importante a una actividad, cosa o persona? ¿Qué es realmente esa palabra? ¿Qué tiene de importante la importancia misma?
IMPORTANTE… IM-POR-TAN-TE. Suena fuerte, decidido, como si en sí misma encerrara su propio significado. ¡¡¡TIEMPO FUERA!!! ¿Que acaso eso no lo decidíamos nosotros? ¿O solo “decidimos” usarla por lo que significa, olvidando de la forma más estúpida la razón por la que realmente optamos en primer lugar por usarla?
Si buscamos en diccionarios su significado damos con una definición evasiva (quizá por que nadie pudo dar con el significado verdadero de esta palabra), solo nos dice que es “relativo a importancia”, lo cual nos comenta con indiferencia que se trata del “valor que le da alguien a algo”… ¡¡EL MUNDO NOS TOMA EL PELO A TI Y A MI, MI PEQUEÑO LECTORSILLO!!
Nos encontramos frente a una exuberante encrucijada, una con tetas inmensas (¿Viste las cabezas de las personas que sufren de enanismo? Bueno, mas grandes pero no tan firmes).
Si somos nosotros (tu y yo, nadie más manda/rige en nuestra decisión y mucho menos una palabra) quienes deciden el “valor de algo”, ¿Por qué entonces no puedo más que darle “importancia” a una palabra que no tiene por que tenerla? ¿Acaso se la auto otorga? ¡¡LETRAS PENSANTES, ESTAMOS CONDENADOS!!
¿Por qué no puede ser nimia la importancia? ¿Y por que tiene que tener un antónimo tan débil y estúpido que inevitablemente nos hace pensar en esos chistosos parientes lejanos con pulgares opuestos?
De haber nacido con un poco más de bello quizá no me estaría planteando esto que me planteo ahora, mi pequeño y querido lector (si es que aún sigues ahí).
Ah, ¿no? ¡Te crees importante y a mi nimio entonces! Pues bien. Está todo más que dicho. El punto final a este tópico va allí y ahora.
miércoles, 13 de octubre de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario